Los 4 escenarios previsibles
Análisis Económico | Los 4 escenarios previsibles

Los 4 escenarios previsibles

Publicado el 01 jul 26 - 09:54 AM

Análisis económico por Gerardo Bustillos

Los 4 escenarios previsibles


Cuatro posibles escenarios se vislumbran tras haberse cumplido los míticos 100 primeros días del nuevo gobierno y realizadas ya las elecciones subnacionales. Existe expectativa sobre las decisiones urgentes que en materia económica pueda tomar la administración de Rodrigo Paz.


Más allá de la reducción de la subvención a los hidrocarburos, las autoridades no han adoptado medidas significativas para ordenar y estabilizar la economía. El gobierno ha focalizado sus esfuerzos en la emisión de “buenas señales” para recuperar la confianza interna y sobre todo de la comunidad internacional.


Se restableció la relación con los organismos internacionales (BID, BM y CAF), lo que dio como resultado importantes compromisos económicos que aún no se materializan. Se contactó al FMI pero sin llegar todavía a un acuerdo. Se habla de la renegociación de la deuda externa y de un posible swap de divisas con el Tesoro estadounidense. Es urgente tener liquidez en divisas.


La presencia en Davos, en la reunión de Panamá, la cita con Trump, la breve visita del rey de España y el encuentro con Lula da Silva dan cuenta de los esfuerzos por reinsertar al país en el mapa mundial, pero no representan iniciativas que, en sí mismas, reordenen la economía, aunque seguramente ayudarán a corregir sus falencias.


Es más, muchas de las potenciales intenciones de inversión dependen de reformas legales que requieren de aprobación congresal, en un momento en que no se vislumbra una alianza política que viabilice tales reformas.


Hay una cautelosa espera. En ese contexto, se erigen al menos cuatro potenciales escenarios, según expuso el especialista Martín Rapp durante un encuentro de Asociados de la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios.


El primero es un ajuste heterodoxo combinado con tensiones sociales. Esto supone un contexto de avances parciales con correcciones graduales en las variables claves de la economía.


En este escenario, la inflación persiste y la economía registra un proceso de recuperación lenta, por lo que el crecimiento es todavía frágil. Según el último dato del INE, la economía boliviana, de enero a septiembre de 2025, registró un decrecimiento acumulado de 1,63%, aunque el tercer trimestre de 2025 reportó un leve crecimiento de 0,03% respecto al mismo periodo del año anterior.


El Gobierno mostraría un limitado control del legislativo para la aprobación del paquete de leyes que permita la reactivación económica. A esto se sumaría la resistencia social en las calles, con bloqueos y conflictos. Conocidos los resultados de las elecciones subnacionales, las nuevas autoridades regionales presionarían para que se cumpla la promesa electoral del 50/50.


El segundo escenario hace referencia a un ajuste ortodoxo ordenado con relativa estabilidad. Comprende una transición y un ajuste ordenados.


La ciudadanía percibiría que el reordenamiento de la economía avanza y desde el Gobierno se proporcionarían señales que inspiren confianza y credibilidad. Se sentirían los primeros efectos de una recuperación económica y la reacción de la sociedad sería controlada.


El tercer escenario sería de alto estrés con un ingrediente de populismo e inestabilidad. El desorden macroeconómico no terminaría de ser resuelto, lo que provocaría el descontento social expresado en permanente conflictividad.


El componente político pondría en evidencia liderazgos fragmentados y persistentes tensiones, además de un ambiente poco propicio para aprobar las leyes de reforma necesarias. Se podría presenciar una distorsión en los precios. El crecimiento económico remarcaría su fragilidad. Este contexto representaría un alto riesgo operativo para las empresas.


El escenario más adverso sería una policrisis, situación que no es ajena al país, pues ya enfrentó situaciones similares en el pasado. Supone pérdidas en el control de la macroeconomía. En el componente político se registrarían múltiples rupturas. La incertidumbre provocaría parálisis en distintos sectores económicos, con un riesgo sistémico. Para las empresas sería un contexto que obligue a una gestión de supervivencia.


Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía