“Déjenme trabajar”
Análisis Económico | “Déjenme trabajar”

“Déjenme trabajar”

Publicado el 01 jul 26 - 09:54 AM

28 días de bloqueos

Escenario del conflictoGolpe a la economía nacionalAfectación al sector industrialImpacto a la industria paceña
Puntos de bloqueo79 puntos
Bloqueos concentrados en La Paz23 puntos
Afectación al PIB nacional2,26 porcentaje
Pérdidas diarias60 millones de $us12 millones de $us3 millones de $us
Pérdidas acumuladasMás de 1680 millones de $us336 millones de $us84 millones de $us
Pérdidas diarias en estimaciones máximas15–20 millones de $us
Camiones con alimentos retenidos hacia La PazMás de 1000 camiones

Análisis económico por Gerardo Bustillos

“Déjenme trabajar”


“Déjenme trabajar”, “estoy sufriendo, no hay para comer” son los gritos desesperados de una ciudadanía hastiada por los conflictos y la crisis que han generado los bloqueos y los conflictos del último mes. Estamos en un momento en que al ciudadano ya no le importa el debate constitucional, ni las demandas de los sindicatos, ni la memoria de conflictos pasados, sino la reposición de un orden que garantice su subsistencia económica.


Así lo revela un estudio de la agencia de Comunicación Estratégica Rodríguez & Baudoin que, en la semana del 21 al 27 de mayo, tras la abrogación de la Ley 1341 (la norma que ponía límites a la facultad del presidente de decretar estados de excepción), analizó 2.420 publicaciones y 1.545 comentarios en redes sociales con herramientas de escucha social.


La principal conclusión es que la ciudadanía no coincide con los contenidos que circulan en los medios ni con las voces que dominan el debate público. En publicaciones que difunden declaraciones de dirigentes que justifican los bloqueos, el 56% de los comentarios exige orden y el fin de las medidas de presión, mientras que solo el 13% expresa respaldo a las protestas.


El reclamo de retorno a la normalidad tiene más eco social que la advertencia sobre sus riesgos. Esta demanda por el orden no equivale a un respaldo al gobierno, pues buena parte de quienes piden firmeza le reprochan a Rodrigo Paz su debilidad, su lentitud o su falta de carácter. La conversación, en su conjunto, empuja hacia el orden, pero no necesariamente hacia quien hoy gobierna.


El estudio muestra que en las redes no hay una discusión entre dos bandos parejos. Lo que hay es una enorme mayoría de publicaciones que solo informan o repiten la noticia, y dos minorías que toman posición: una que reclama orden y el fin de los bloqueos, y otra que defiende las protestas y rechaza el estado de excepción.


Cuando aparecen los dirigentes defendiendo la movilización, el público no los critica por su ideología, sino por sus privilegios: reprochan sus sueldos, los acusan de “hablar desde la comodidad” y de no representar al trabajador común. El sindicalismo, que fuera la voz reconocida de la protesta popular, hoy es recibido por buena parte del público como una élite acomodada. Cuando hasta la voz obrera es vista con sospecha, el reclamo de orden gana terreno casi sin discutir, señala el informe de Rodríguez & Baudoin.


El grito de angustia alcanza también al sector empresarial que -en un comunicado- advierte que está llegando “a su límite de sostenibilidad”. Menciona que los acontecimientos colocan -particularmente a las empresas medianas y pequeñas- “al borde de una situación de colapso”. Advierten que el “acelerado deterioro de la economía nacional” puede conducir al sector privado a “un escenario de consecuencias imprevisibles”.


La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia critica tanto “la ausencia de voluntad de diálogo” por parte de quienes promueven las medidas de presión como “la insuficiente capacidad de acción” por parte de las autoridades, lo que contribuye a debilitar “peligrosamente la convivencia democrática y la cohesión social”.


Se remarca que los costos de esta crisis no terminarán cuando cesen los bloqueos. Sus efectos “se extenderán durante meses e incluso años, afectando el empleo, los ingresos de las familias, la inversión y las posibilidades de recuperación económica”.


La Cámara Nacional de Comercio rechaza enérgicamente la continuidad de los bloqueos y exige al Gobierno acciones inmediatas para garantizar la libre transitabilidad, el abastecimiento y la seguridad de la población.


La industria nacional se reporta en “estado crítico”. Estima en 1.680 millones de dólares las pérdidas acumuladas para la economía en su conjunto en 28 días de conflicto, lo que representa una afectación de 2,26 puntos porcentuales al PIB. En 336 millones de dólares se calcula la afectación acumulada para el sector industrial y en 84 millones las pérdidas acumuladas en la industria paceña. Hay más de mil camiones retenidos con alimentos hacia La Paz.


Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía