Madidi en disputa: cuando la riqueza natural convierte al territorio en un espacio de conflicto

Publicado el 27 sep 26 - 12:00 AM UTC.
Madidi en disputa: cuando la riqueza natural convierte al territorio en un espacio de conflicto
Madidi en disputa: cuando la riqueza natural convierte al territorio en un espacio de conflicto

El trabajo obtuvo el primer lugar del Premio al Reportaje sobre Naturaleza 2026, organizado por Conservación Internacional Bolivia, en colaboración con la Fundación para el Periodismo y la Plataforma Piensa Verde.

El periodista de investigación Sergio Mendoza Reyes y el fotógrafo documentalista y fotoperiodista Manuel Seoane Salazar obtuvieron el primer lugar del Premio al Reportaje sobre Naturaleza 2026 con un trabajo que revela las disputas territoriales y los intereses que presionan a una de las áreas protegidas más biodiversas del país.


“Nuestro banco es el río. Cuando necesitamos dinero, pescamos y vendemos”.

La frase que los habitantes compartieron con Sergio Mendoza Reyes resume una forma de vida profundamente vinculada con la naturaleza. En Torewa, el bosque, los ríos y la tierra proporcionan alimento, trabajo y recursos para subsistir. Pero esa misma riqueza también ha convertido al territorio en un espacio de disputas.


¿Qué ocurre cuando diferentes sectores reclaman como propio un territorio protegido y rico en oro, madera y suelos fértiles?

Esa pregunta atraviesa “Torewa, una comunidad dividida por las riquezas del Madidi y un crimen sin resolver”, el reportaje y la investigación de Mendoza, acompañados por las fotografías, los videos y el material visual de Seoane.


El trabajo obtuvo el primer lugar del Premio al Reportaje sobre Naturaleza 2026, organizado por Conservación Internacional Bolivia, en colaboración con la Fundación para el Periodismo y la Plataforma Piensa Verde.

Torewa no es una sola comunidad. Son dos poblaciones ubicadas a pocos kilómetros de distancia dentro del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi: Torewa Campesina y Torewa Indígena.

Ambas reclaman derechos sobre un mismo territorio. En el centro de esa disputa existen diferencias sobre la propiedad de la tierra, la identidad de sus habitantes y el aprovechamiento de recursos como el oro, la madera y los suelos productivos.

Una comunidad sostiene que se estableció en la zona antes de la creación del parque Madidi, en 1995. La otra cuenta con la titulación colectiva otorgada al pueblo leco. Entre ambas existen años de desacuerdos y acusaciones, mientras el territorio continúa expuesto a intereses extractivos y económicos.

Comprender este escenario exigió llegar hasta el lugar. Mendoza y Seoane navegaron durante varias horas desde Rurrenabaque, trabajaron sin señal telefónica y conversaron con habitantes que no siempre estaban dispuestos a hablar con la prensa.


La investigación periodística fue financiada por la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (UNITAS). Ese respaldo permitió realizar el trabajo de campo y registrar visualmente la realidad de las comunidades.

Allí encontraron familias sin electricidad, agua potable, servicios de salud ni conectividad, pero rodeadas de recursos que sostienen su vida cotidiana. Cultivan plátano, arroz, piña y palta; pescan, cazan y, en algunos casos, lavan oro en los ríos.


Esta relación con la naturaleza demuestra que el territorio tiene valor mucho antes de convertirse en una mina o en un proyecto extractivo. También plantea la necesidad de impulsar actividades económicas capaces de mejorar la vida de las comunidades sin destruir los recursos de los que dependen.

“Podemos generar riqueza y hacer economía cuidando esto. No es necesario arrasar con todo en nombre del dinero; puede existir un equilibrio”, afirmó Mendoza durante una entrevista con Nueva Economía.


El periodista advirtió que en otras zonas la extracción de oro mueve maquinaria y grandes cantidades de dinero, pero no siempre mejora la situación de las poblaciones cercanas.

“El oro se saca por kilos, pero al final toda la zona queda destruida y la pobreza continúa. Después ya no quedan recursos para apostar por nuevos modelos de desarrollo”, señaló.



Madidi en disputa: cuando la riqueza natural convierte al territorio en un espacio de conflicto


Un crimen dentro de un conflicto mayor

El asesinato de Francisco Marupa, ocurrido en febrero de 2025, aparece en el reportaje como una de las consecuencias más graves dentro de un territorio atravesado por divisiones y acusaciones.

Marupa pertenecía a Torewa Indígena. Julio Lero Sánchez, el joven tsimán encarcelado por su muerte, pertenece a Torewa Campesina.


Tras el crimen, en redes sociales se instaló rápidamente la versión de que Marupa, presentado como defensor ambiental, había sido asesinado por intereses relacionados con la minería ilegal. Sin embargo, la investigación encontró contradicciones, contenidos falsos y dudas sobre las pruebas utilizadas contra Lero.

La supuesta confesión del acusado no coincidía con la autopsia. También existían errores en su identificación, faltaban pericias fundamentales y no se habría considerado adecuadamente su dificultad para comprender el castellano.

“En este caso, la justicia hizo lo más fácil: encontró al más fácil, probablemente al chivo expiatorio”, afirmó Mendoza.


El reportaje no establece quién mató a Francisco Marupa ni presenta el crimen como una consecuencia comprobada de la disputa territorial. Lo que muestra es que el asesinato ocurrió dentro de un escenario mucho más complejo, marcado por desacuerdos sobre la tierra, intereses económicos, versiones contrapuestas y escasa presencia institucional.

“Hay indicios, pero no existen pruebas suficientes. No sabemos quién lo mató. Se necesita una investigación más profunda”, señaló Seoane.


¿Cuántas Torewas pueden existir sin que lo sepamos?

El caso obliga a mirar más allá de un crimen todavía no esclarecido. Si estas tensiones ocurren dentro del Madidi, una de las áreas protegidas más importantes de Bolivia, situaciones similares podrían estar desarrollándose en otros territorios de conservación sin recibir atención pública.

La riqueza natural puede convertirse en una oportunidad para las comunidades, pero también en una fuente de presión cuando existen intereses extractivos, reclamos territoriales, abandono estatal y controles insuficientes.


Para Seoane, las actividades ilegales y destructivas están directamente relacionadas con esa ausencia institucional.

“Son prácticamente tierras de nadie. La gente puede hacer lo que quiera sin rendir cuentas. Ojalá quienes tienen poder de decisión comprendan que estos territorios deben ser tratados y protegidos”, expresó.


Un premio para mirar el territorio

El Premio al Reportaje sobre Naturaleza cumple 25 años impulsando el periodismo ambiental en Bolivia. En ese tiempo reunió a más de 900 periodistas, recibió más de 1.700 reportajes y promovió su publicación en más de 60 medios nacionales e internacionales.

El jurado destacó la investigación de Mendoza y el trabajo visual de Seoane por su rigor, su reportería en territorio y su capacidad para revelar un conflicto territorial y minero de gran profundidad.


Para ambos, el reconocimiento tiene valor si permite que Torewa continúe bajo la mirada pública y que otros periodistas investiguen lo que ocurre en el Madidi y en otras áreas protegidas.

El reportaje deja una advertencia que supera a sus protagonistas: proteger la naturaleza también exige comprender quién controla el territorio, qué intereses avanzan sobre él y qué alternativas económicas tienen las comunidades que lo habitan.



Conoce la investigación completa, sus hallazgos y el trabajo visual realizado en Torewa:

https://todosnube.com/blog/torewa-una-comunidad-dividida-por-las-riquezas-del-madidi-y-un-crimen-sin-resolver/


Madidi en disputa: cuando la riqueza natural convierte al territorio en un espacio de conflicto

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 27/09/2026