TRANSGÉNICOS, CARA Y CRUZ

Publicado el 30 jun 20 - 04:00 AM UTC.
TRANSGÉNICOS, CARA Y CRUZ
Foto: Transgenicos Caray Cruz

La aprobación del Decreto 4232 que abrevia los procedimientos para la evaluación de productos genéticamente modificados para maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya ha reabierto el debate sobre la presencia de los transgénicos con posiciones radicales.

Para unos es la solución casi mágica a los problemas de productividad de la agricultura boliviana, para otros es una estrategia de las transnacionales, para acabar con la diversidad de la producción local, que agrede a la Madre Tierra, afecta a la salud y genera problemas ambientales.


Un bando cree que favorecerá a los productores más pequeños y el otro esgrime que la beneficiada será la agroindustria y que acabará con la producción familiar campesina.


Con frecuencia se olvida que los transgénicos están presentes en nuestras vidas desde hace varios años. Se pone la mira en la producción local, pero parece ignorarse que la mayoría de los alimentos procesados que importamos (leches, galletas o cereales para el desayuno) son elaborados con productos genéticamente modificados.


Más aún, no parece tenerse en cuenta que se ha hecho transgénesis en animales para producir vacunas, tejidos corporales u hormonas que han contribuido a salvar vidas y a mejorar la calidad de vida de las personas. La insulina es un ejemplo de esto.


Ni panacea, ni maldición. La biogenética no es más que un instrumento que puede hacer más fácil la vida humana, por lo que el debate sobre los transgénicos debería tomar un nivel técnico y enmarcarse en la racionalidad. Sin embargo, parece más bien estar sesgado por posiciones políticas e ideológicas.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 30/06/2020