SUPERMERCADOS, SUMINISTROS EN LA CRISIS

El volumen de ventas de los supermercados se redujo en 40% durante la obligada cuarentena por el coronavirus. Sin embargo, su mayor mérito fue asegurar la provisión de los principales productos de consumo masivo, brindando condiciones de bioseguridad a los clientes.
Nadie podrá olvidar que fueron los supermercados los primeros en tomar la temperatura al ingreso de sus instalaciones, los que ofrecían el pediluvio empapado en cloro en sus ingresos y los que proporcionaban alcohol en gel a los clientes para la desinfección de manos. Después se fueron sofisticando con trajes de bioseguridad y fumigadores manuales e incluso instalando cámaras de desinfección.
La cuarentena rígida, decretada en el país en marzo, frenó en seco las actividades productivos y de servicios, con excepción de algunos sectores como los ligados a la elaboración de alimentos y productos de sanidad y los supermercados.
Esto fue esencial para que en Bolivia no se vivieran situaciones de pánico y desabastecimiento como las registradas en otros países. Los temores iniciales se disiparon porque el ciudadano boliviano tenía la certeza de que el día que le tocaba salir podía abastecerse sin mayores inconvenientes en los supermercados y en los mercados zonales.
Asobosuper, prioridad de abastecer: “La economía se paralizó, los supermercados tenían dificultades a la hora de abastecerse porque muchas empresas dejaron de producir. Sin embargo, nunca hemos permitido que falten los productos de primera necesidad, con destino a la alimentación y la higiene personal”, comentó Sergio Weise, presidente de la Asociación de Supermercados de Bolivia (Asobosuper).
Pese a ese rescatable esfuerzo, los supermercados vieron reducido en 40% el volumen de sus ventas, factor que obligará a estos negocios a encarar ciertos ajustes.
Aunque un decreto de finales de abril autorizaba las operaciones en el sector industrial, solo el 50% de esas empresas retomó actividades, lo que generó problemas para que los supermercados se aprovisionaran.
Esto llevó a que las empresas de retail tuvieran que reducir sus ventas en una importante magnitud. Ante este panorama, Weise dijo que algunos de sus asociados se verán ante la necesidad de aplicar recortes en sus costos operacionales para ser eficientes.
“Tenemos que recortar, los supermercados somos negocios intensivos en mano de obra y es un costo que lo tenemos que bajar para poder sobrevivir”, señaló Weise.
Admitió que en la cuarentena los hábitos de consumo experimentaron algunos cambios, pero dijo que aún es pronto para decir si esas tendencias se mantendrán o no.
Ketal, adaptarse al cliente: “Con nuestro lema ‘Ketal Cuida de Ti’, implementamos todos los protocolos para brindar y garantizar el cuidado en bioseguridad y cumplir de la norma”, explicó Ana Barrero, gerente de Marketing de Ketal Supermercados, al señalar que la crisis sanitaria representó para este negocio una etapa de aprendizaje sobre cómo actuar, cómo cuidarse en pandemia y cómo evitar contagios entre clientes, personal y proveedores.
Argumentó que en la empresa primó la resiliencia y empatía. “Desde el primer día de la cuarentena estuvimos muy atentos a las necesidades de nuestros clientas para adaptar nuestros servicios hacia esa demanda a través de nuestro canal de delivery”, puntualizó.
La cadena de suministros Ketal trabajó de la mano con los proveedores para abastecer a la población con los productos de mayor necesidad. La empresa se daba modos para recoger la mercadería de pequeños y grandes productores.
Relató que durante la pandemia se incrementó la compra de productos básicos, perecederos, de limpieza y aseo personal. Hubo preferencia por productos relacionados con la repostería y la cocina. Las islas con abarrotes, postres y condimentos fueron las más visitadas y se incrementó la demanda de carne.
Al no tener opción de acudir a un salón de belleza, las damas compraban tintes para teñirse el cabello en casa.
Hipermaxi, nuevos hábitos: “Nuestro énfasis estuvo puesto en mantener nuestras sucursales lo más abastecidas posible”, explicó Diego Guzmán de Rojas, gerente regional de Hipermaxi para La Paz y Cochabamba, al destacar el compromiso y responsabilidad de su personal.
Dijo que la cuarentena supuso cambios para los clientes, proveedores y el personal, obligándoles a adaptarse a una nueva realidad en horarios de atención, aforo en sala y medidas de protección.
Hipermaxi adoptó estrictas medidas de seguridad en todas sus sucursales. Exigió distanciamiento físico con marcadores de piso, procedió a la toma de temperatura y desinfección de cuerpo, zapatos y manos e impuso la desinfección regular de todas las áreas de supermercado y de trastienda.
Mencionó cambios en los hábitos de compra según evolucionaba el confinamiento. Al inicio se advirtió cierta urgencia en el abastecimiento de productos de la canasta básica, aseo, limpieza personal y del hogar, y bioseguridad. Luego, al prolongarse la cuarentena, se percibió en los clientes un mayor sentido del ahorro, pues focalizaban sus compras en productos alimenticios y aquellos que estaban de oferta.
Otro cambio de conducta: “la gente prefiere ir al supermercado una sola vez a la semana para abastecerse, en lugar de varias veces a la semana como solía suceder”, explicó.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 30/06/2020