REFORMAS PARA OTRO FUTURO

La crisis de la Covid-19 debe ser aprovechada por los países de América Latina para un nuevo Pacto Social que permita sentar las bases de un desarrollo más inclusivo, para que la población reciba servicios públicos de mejor calidad y para generar condiciones de mayor bienestar, dice un documento de la OECD sobre la región.
Particularmente sugiere encarar dos grandes desafíos: la transformación digital, que a lo largo de esta crisis está demostrando ser una herramienta para preservar ciertas actividades económicas y para salvar empleos en el continente, y la construcción de un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad ambiental.
El organismo argumenta que la coyuntura sería propicia pues los índices de aprobación de algunos mandatarios de la zona han aumentado durante la crisis, expandiendo así el capital político para encarar reformas estructurales.
“La crisis puede dar lugar a una ventana de oportunidad para abordar las vulnerabilidades –las trampas de desarrollo de baja productividad, vulnerabilidad social, debilidades institucionales y sostenibilidad ambiental- y responder así a las aspiraciones ciudadanas que, en los meses previos a la pandemia, generaron múltiples protestas sociales en todo el continente.
La respuesta a la crisis debe promover opciones innovadoras para reducir las brechas de cobertura social, proteger a la población más vulnerable, promover empleos de calidad, mejorar la calidad y la universalidad de la atención médica y diseñar mecanismos de respuesta ágil ante las emergencias.
En específico, se sugiere mecanismos para financiar el desarrollo inclusivo (mayor presupuesto para servicios públicos, la protección social y la competitividad). Se recomienda la reforma de los sistemas de impuestos (aumentando los impuestos directos a la renta personal, a la propiedad y aquellos relacionados con el medio ambiente) y la eliminación de los gastos fiscales ineficientes.
“Estas medidas deberían contribuir a aumentar la progresividad y la recaudación de impuestos y contribuir a la transición hacia una economía baja en carbono”, subraya la OECD.
En lo que hace a los gastos, convendría apoyar la seguridad de ingresos para los más vulnerables, apoyando su transición a la formalidad. Deberían encararse acciones para promover micro, pequeñas y medianas empresas sostenibles desde el punto de vista financiero y ambiental y proporcionarles condiciones para una mejor inserción con perspectivas de insertarlas en las cadenas de valor locales, regionales y globales.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/07/2020