MIPYMES, LAS MÁS AFECTADAS

El mayor impacto de la pandemia en Bolivia se percibe en las micro, pequeñas y medianas empresas, principales generadoras de empleo, por lo tanto el desafío es salir a su rescate para preservar el empleo, reactivar el ciclo económico y prevenir conflictos sociales.
Así lo refleja una encuesta de percepción económica aplicada por Juventud Empresa a un universo de 343 empresas que generan en promedio más de 8.000 empleos y mueven más de 8.361.000 dólares mensuales en tiempos regulares. El documento presenta recomendaciones para cada una de las urgencias de las empresas.
Se subraya que 6 de cada 10 empresas no cuentan con flujo de efectivo suficiente para sobrellevar 60 días de cuarentena, que 4 de cada 10 empresas cerrarán sus puertas mientras se reinventan y que una de cada 10 cerrará definitivamente en los próximos 90 días.
Este panorama hace urgente un plan nacional de reactivación productiva de corto y largo plazo donde las mypes y los emprendedores sean la prioridad para salvaguardar el empleo y los ingresos de las personas.
El 40% de la muestra considera que le tomará al menos seis meses recuperar su estabilidad económica si se vuelve a la normalidad, por lo que sería necesaria una inyección de liquidez en condiciones concesionales y programas de salvataje para las empresas.
El sondeo muestra que a medida en que se prolonga la cuarentena, las condiciones de operación para las empresas se tornan más difíciles.
Ante la disminución de utilidades, se recomienda mantener los diferimientos y alivios de crédito, pagos tributarios y a la seguridad de corto y largo plazo. Frente a la dificultad de los pagos a proveedores se plantea conformar un fondo específico para inyectar capital de trabajo en términos concesionales.
Programas financieros de reestructuración, reprogramación de deuda financiera y refinanciamiento de créditos son deseables ante las dificultades en el pago a créditos. Para encarar las bajas en la demanda se sugiere sostener el consumo de los hogares a través de bonos y transferencias condicionadas, con foco en los más vulnerables.
Para superar las dificultades relativas al cumplimiento de las obligaciones laborales se recomienda la creación de línea de crédito blanda MyPe para el pago de planillas mientras dure la cuarentena total y dinámica.
Flexibilizar las contrataciones, por medio de la digitalización del proceso y la contratación por hora es la propuesta para evitar despidos forzados, así como la aplicación de reducciones en los pagos de impuestos (IUE, IT) para las empresas que inviertan en programas de capacitaciones para sus trabajadores. Se plantea crear un fondo Mype (Fideicomiso BDP SAM) exclusivo para programas y proyectos de transformación digital.
Se aconseja aumentar el acceso a financiamiento creando líneas de microcréditos flexibles a través de las IFDs y cooperativas y desarrollar instrumentos financieros en el mercado de valores accesibles para las pymes.
Se recomienda que todas las compras estatales de bienes y servicios sean de origen nacional y que se promueva el consumo de lo hecho en Bolivia.
Para el mediano plazo, se sugiere promover una nueva ley de inversiones, una reforma tributaria, flexibilización en la normativa laboral y aplicación del Gobierno digital.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 24/06/2020