MERCADO INMOBILIARIO EN CRISIS

Tras varios años de un crecimiento sostenido, el negocio de compra y venta de propiedades inmuebles perdió dinamismo y comenzó a disminuir debido a la crisis sanitaria y a una menor liquidez en la economía.
El mercado inmobiliario parece haber llegado a un punto de inflexión después de casi una década de un crecimiento constante, originado principalmente en una situación más saludable de la economía y en el impulso que recibió este rubro a partir de la aprobación de mayores facilidades en la otorgación de los créditos de vivienda social que benefició a un amplio segmento de la clase media nacional y local.
El período de bonanza arrancó en la década del 2000- 2010 y tuvo su punto más alto en 2015, provocando un alza en los precios de la propiedad urbana, que en muchos casos se disparó hasta niveles sin precedentes. Entre 2015 y 2016 ya la curva comenzó a ralentizarse, pese a que los precios continuaron elevados.
“No existe mucha liquidez, las personas compran solo lo necesario. Muchos quedaron sin empleo y ven incierta la forma de pagar sus créditos”, opinó el analista y economista Lucio Gonzáles. La falta de circulante ya se arrastra durante los últimos dos años.
Durante el boom de la construcción, el negocio inmobiliario alcanzó gran dinamismo provocando el encarecimiento de la mano de obra dando lugar al surgimiento de “holdings” con vínculos de financiamiento y grupos económicos que hicieron grandes inversiones en el sector inmobiliario, sobre todo en las grandes ciudades del eje central.
Una de señales de la disminución de la actividad inmobiliaria se da a partir de la baja en el precio de los terrenos, que son los bienes más fáciles de convertir en dinero, según opina Gonzáles. Muchas de esas propiedades, que habían alcanzado precios de hasta 100 dólares por metro cuadrado, llegaron a reducirse a la mitad.
La migración rural ejerció una fuerte presión sobre los centros urbanos, elevando el costo de los terrenos. Los precios más altos suelen darse en zonas atractivas para la actividad comercial, como Villa Fátima, Buenos aires, Miraflores, Sopocachi, Ciudad Satélite, zona 16 de julio, donde el precio por metro cuadrado llegó a sobrepasar los 2.000 dólares.
“El déficit habitacional no se cubrió a pesar de incentivos como el de la vivienda social, que solo sirvió para hacer subir los precios de terrenos y la construcción”, advierte Gonzáles, al momento de destacar que mucha gente vive en casas con solamente obra gruesa y sin servicios básicos.
De acuerdo al anuario del Ministerio de Economía y Finanzas desde mayo de 2014 a diciembre del 2019, más de 58.534 familias accedieron a los créditos de Vivienda de Interés Social. El 51% para la compra de casa, el 20% accedió a un departamento, el 16% para la construcción y el 13% para refacción.
Estos créditos alcanzaron un techo de hasta 180.000 dólares, posibilitando que un sector amplio de la clase media joven pueda financiar la compra o construcción de inmuebles, sin que se tome la referencia de pérdida de empleo o baja de salarios.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 17/06/2020