EL YIN YANG BOLIVIANO

Santa Cruz y La Paz son los dos motores del desarrollo de Bolivia. Se trata de dos economías distintas, pero complementarias, que conforman una especie de yin yang economía boliviana.
Históricamente, la economía del país dependía de la dinámica de occidente representada sobre todo por la minería y por una incipiente industria. Vino después el plan Bohan concebido para una vinculación más fluida entre oriente y occidente y para diversificar una economía eminentemente minera.
El proyecto se complementó con el desarrollo agropecuario y la explotación de petróleo en la región oriental del país. A ello se sumaron las inversiones para desarrollar actividades agrícolas productivas, sobre todo en la soya, y para ejecutar la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, columna vertebral del comercio boliviano.
Estas inversiones abrieron perspectivas a mejores condiciones de vida a los habitantes del occidente, que decidieron emigrar buscando mejores días. Así, se consolidó el desarrollo intensivo del agro cruceño con su consiguiente expansión industrial, particularmente en el rubro de las oleaginosas, y también la explotación de los hidrocarburos y del gas. Se había gatillado la llamada “marcha al oriente” que sería reforzada por inversiones
tanto públicas como privadas. La Paz y Santa Cruz son economías que se complementan, cada cual con su vocación económica específica.
Los servicios de la administración pública, el comercio, los servicios financieros y el turismo son los sectores que sustentan la economía paceña. En Santa Cruz, el énfasis está puesto en el desempeño del sector productivo en todos sus niveles.
La migración occidental se tradujo en el aporte de fuerza de trabajo para el desarrollo del oriente boliviano. El oriente aportó su capacidad de riesgo para los nuevos emprendimientos, su aptitud para las alianzas estratégicas y su visión de largo plazo en los negocios.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 08/01/2019