ECONOMÍA INCIERTA

Dos escenarios alternativos baraja el FMI para la economía mundial tras la crisis provocada por el coronavirus: un segundo brote de la pandemia, que podría registrarse a principios del próximo año, y una recuperación más acelerada que la prevista. Por ahora, nada es seguro en la economía.
Ambos escenarios alterarían los pronósticos de crecimiento recientemente presentados y que están referidos a histórica contracción de 4,9% para este año y a una recuperación de 5,4% para 2021.
El primer escenario contempla la posibilidad de que se produzca un segundo brote global importante a inicios del 2021. Esto obligará a nuevas medidas de aislamiento para contener esta segunda ola, sin embargo, se explica que el impacto tanto para las empresas como para los hogares será menor al del primer brote, sobre todo porque la proporción de afectados será más baja y porque para entonces ya se habrá adquirido experiencia sobre la efectividad de las medidas.
De todas maneras, es evidente que la recesión se profundizará y sus efectos se prolongarán sobre los años venideros, dejando más cicatrices. En un nuevo brote los países tendrían que erogar nuevos gastos en el soporte de las personas y de las empresas lo que incidiría en su posición fiscal y demandaría más recursos de sobrevivencia. Otro efecto sería el endurecimiento severo de las condiciones financieras. Una parálisis parcial de la economía frenaría el comercio y la cadena de suministros.
El segundo escenario prevé una recuperación más rápida de lo esperado. Eso es resultado de una mayor confianza en la eficiencia de las medidas posteriores al confinamiento (distanciamiento físico, pruebas efectivas, seguimiento de casos y prácticas de aislamiento) y mostraría comportamientos menos restringidos por parte de los hogares, las personas y las empresas. Habrá un retorno más rápido a la normalidad.
El crecimiento se recuperaría, aunque es previsible que algunas de las consecuencias de la recesión se prolonguen por algunos períodos adicionales. Las condiciones financieras se vuelven más acomodaticias, las necesidades de apoyo fiscal serían menos urgentes y se prevé una expansión de la oferta.
El FMI pone énfasis en la elevada in certidumbre que presenta la actual coyuntura, pues no sólo deben analizarse los riesgos que presenta la pandemia en sí misma. Hay otros factores en el tablero que generan desafíos para la economía mundial. Uno de ellos es el aumento de las tensiones entre los Estados Unidos y China. Otro tiene que ver con las deterioradas relaciones entre la OPEP y los países productores del crudo, lo que puede incidir en el precio del petróleo.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 24/06/2020