BALANCE ECONÓMICO DEL 1° SEMESTRE DEL AÑO

La economía boliviana parece haber ingresado en una fase otoñal, donde aún se siente su impulso, pero al mismo tiempo se percibe la pérdida del dinamismo que había registrado durante el periodo de auge de los precios internacionales de las materias primas.
El balance oficial es optimista. “La economía está mejorando gradualmente. Vemos indicadores que van mejorando, por lo tanto la esperanza es que vayamos a cerrar, de acuerdo a las previsiones que teníamos”, ha declarado el Ministro de Economía, Luis Arce, a la red de medios estatales.
La autoridad hizo referencia al crecimiento de los depósitos y de la cartera en el sistema financiero. Citó la baja inflación y pronosticó que, al cierre de gestión, el Indice de Precios no superará el 2%. Aseguró que la mayoría de los sectores crece “a buenas tasas de crecimiento”. Sin embargo, advirtió que “el único sector que tiene problemas es el de hidrocarburos”, que es fundamental para la economía boliviana.
Las reservas internacionales netas continúan su gradual disminución, aunque su ritmo de reducción disminuyó respecto a los primeros meses del año.
Con excepción del oro, los precios internacionales de las materias primas que exporta Bolivia registran precios inferiores a los del mismo período del 2018. A mayo, el déficit comercial superó los 700 millones de dólares, como resultado de un crecimiento de 6% en las importaciones y la disminución de 9% en las exportaciones.
Sin embargo, la mayor inquietud está referida a los temas macroeconómicos: la urgencia de reducir el elevado y persistente déficit fiscal, así como el déficit comercial. La persistencia de ambos ha llevado de Fitch a colocar en “negativa” la perspectiva de la economía boliviana.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 20/07/2019