¿CÓMO FUNCIONA LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA EN BOLIVIA?

Desde 2004, se calcula al mercado farmacéutico en el país en, aproximadamente, 100 millones de dólares americanos de ventas anuales, tomando en cuenta transacciones con farmacias, instituciones estatales y privadas, hospitales, clínicas, entre otros, que comparado con otros países es un mercado pequeño.
De acuerdo a información proporcionada por la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (CIFABOL), antes de la cuarentena, el mercado nacional ascendía a, aproximadamente, 400 millones de dólares; en el mercado público su participación era cercana al 60%, y en el mercado privado estaba bordeando el 30% de participación con medicamentos producidos en el país.
De acuerdo a la Estrategia Nacional de Medicamentos Genéricos, del Ministerio de Salud de Bolivia, en el mercado farmacéutico del país existen alrededor de 9.607 fármacos legalmente registrados, de los cuales se comercializan 5.518. De este total, un 27% corresponde a medicinas esenciales y 21 % se comercializa con nombre genérico, es decir que por cada producto genérico se distribuyen en el mercado cuatro variedades comerciales.
El mismo documento indica que en Bolivia los medicamentos no están al alcance de todos. El gasto público que se hace en fármacos es de $41.21 millones y el gasto farmacéutico total es de $169.6 millones. Por su parte, el gasto privado en medicinas asciende a 128.8 millones, frente a un gasto en salud total de $728.23 millones. Esto significa que un 41% del total de gasto en salud lo realiza en medicamentos; sin embargo, el acceso del 100% de la población no está garantizado, pues existen pacientes que carecen de medios y que no reciben medicinas de forma gratuita.
Por otro lado, la capacidad de oferta de medicamentos del sector público presenta serios problemas de oportunidad (ruptura de stock) y que, a excepción del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), el paciente tiende a pagar la receta. Se estima que, aproximadamente, un 30% de la población no tiene acceso a medicinas, aunque los sistemas de seguros están tratando de transformar esta situación.
El país cuenta con la Lista de Medicamentos Esenciales (Liname), actualizada permanentemente por el Ministerio de Salud, donde se registran un total de 738 productos farmacéuticos entre los más importantes y de mayor consumo en el país, de los que la industria farmacéutica boliviana está en capacidad de producir más del 70%.
Generación de empleo dentro del sector
La Cámara de la Industria Farmacéutica destaca que el sector se caracteriza por dar estabilidad a los cerca de seis mil trabajadores y obreros que actualmente están desempeñando sus funciones. “Estamos comprometidos con este capital humano por ser esencial para que los procesos productivos de medicamentos sigan adelante, pero debemos señalar que es necesario trabajar con las Universidades y los Institutos de Formación Técnica del país, y el propio Gobierno Nacional, para la formación de personal en áreas vinculadas a la industria farmacéutica”.
Productos con mayor demanda

La cuarentena y sus efectos en el mercado
De acuerdo a CIFABOL, antes de la declaratoria de emergencia, las industrias farmacéuticas estaban encaminadas a superar las consecuencias de los conflictos de octubre y noviembre de 2019, los que afectaron al normal desenvolvimiento de sus procesos productivos, así como a la distribución de medicamentos, ya que los bloqueos y la conmoción social reinante en ese entonces no permitieron un normal desarrollo de las actividades de provisión a las Entidades Públicas como al mercado privado de medicamentos.
Hacia marzo de 2020, antes de la declaratoria de la emergencia sanitaria a nivel nacional, CIFABOL señala que la industria ya comenzaba a sentir los efectos del coronavirus que estaba atacando a la India y China, proveedores de insumos y materias primas de medicamento a nivel mundial, porque las fábricas de los mismos comenzaron a suspender sus actividades. Declarada la emergencia en Bolivia, el mercado nacional tuvo que enfrentar el serio problema de seguir produciendo, pese a restricciones en la circulación de personas y vehículos a nivel ciudades y departamentos, disminución de jornadas y horarios de trabajo, entre otras medidas declaradas por el gobierno.
Digitalización del sector
Para la CIFABOL, la tecnología está íntimamente ligada a los avances de la industria farmacéutica, ya que en el mundo existen cada día más adelantos que nos obligan estar a la par. Por ello, la institución lleva más de cinco años invirtiendo importantes sumas de dinero en mejorar la infraestructura, adquirir modernos equipos y capacitar a los trabajadores y obreros.
Por lo tanto, la digitalización del sector es un reto que ya se está comenzado a cumplir, bajo el concepto “sistematización de los procesos”. CIFABOL subraya que las industrias farmacéuticas, a través de complejos sistemas informáticos, hacen seguimiento de las distintas fases del proceso productivo, desde que inicia hasta que concluye con la entrega del producto a los establecimientos farmacéuticos. En lo referido a tramitología, la Autoridad ha comenzado un proceso de pruebas piloto para que los trámites puedan gestionarse on-line, esfuerzo que se espera tenga muy buenos resultados, porque es uno de los factores que limita la competitividad del sector.
Proyecciones del sector
De acuerdo a la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana, uno de sus mayores desafíos es el incrementar su participación, en cuanto a importaciones, tanto en el mercado público como en el privado.
Para ello, manifiesta la institución, precisará de políticas gubernamentales que le permitan mejorar su competitividad y generar esa soberanía farmacéutica a la que apuntan los países de la región.
La CIFABOL considera que las industrias pueden generar mayores fuentes de trabajo calificado en acuerdo con las universidades, y realizar inversiones en maquinarias y equipos de última generación para mantenerse competitivas en el país, lo que les permitiría estar en condiciones de exportar a otros mercados. Sin embargo, para ello, el esfuerzo debe estar acompañado y sostenido por una política y acciones del gobierno boliviano que generen apropiadas condiciones de mercado para la producción nacional de medicamentos, que permitan al sector desarrollarse en un ambiente de seguridad jurídica para las industrias, con especial énfasis en la normativa laboral, impositiva y la celeridad que deben tener los procesos de contratación pública de insumos y medicamentos en cuanto al pronto pago por las provisiones de los mismos.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 06/06/2020